lunes, 14 de mayo de 2012

La Educación Social en el municipio: cultura y participación social. Educación Social y acción educativa comunitaria


De la mano de Rosa Marí Ytarte vemos como actualmente, pensar en ciudad desde una perspectiva educativa, supone abordar la relación entre individuos, las comunidades y los espacios públicos; además de observar los servicios y equipamientos que la ciudad nos ofrece, y sobre todo como bien dice la autora las formas de  comunicación y la relación comunitaria que se producen en la ciudad.
En este texto vemos como la ciudad es analizada desde la educación social, entendida como un espacio para promover y favorecer la ciudadanía plena.  La ciudad, como espacio central de sociabilidad y cultura. Para abordar la relación educación- municipio nos centraremos en tres aspectos: la cultura, La participación social y el desarrollo local. La Educación social cumple una importante función ya que a través de la animación sociocultural promueve la inclusión, la participación social y el desarrollo de las comunidades, para ello se apoya en los municipios.

Jaime Lerner (2006), ha definido la ciudad en este sentido como agente  de transformación, un lugar donde es posible hace que las cosas pasen, en otras palabras del autor, la ciudad tiene que convertirse en un espacio de encuentro, un lugar de pertenencia e identidad. Para que todo esto se dé, es necesario que los indicadores que nos permitan establecer de forma general los objetivos deseables a largo plazo para el desarrollo de la cultura y la ciudadanía estén definidos en la cantidad y calidad de una red de espacios, instituciones y personas a través de los medios de comunicación, espacios públicos abiertos y plurales, redes de cooperación intermunicipal... como bien señala la autora de texto. Esto supone pensar la ciudad con mirada educativa, donde el municipio es capaz de promover procesos creativos y participativos en todos los ámbitos sociales desde la pluralidad cultural.

            En definitiva, pensar que la participación, el acceso a la cultura y el de desarrollo de la comunidad son procesos que requieren de la implicación del ciudadano. Actualmente en nuestras ciudades es necesario pensar la cultura desde lo social y educativo, ambas articuladas a través de redes comunitarias. La cultura supone algo más que el hecho de conocer las formas de arte y la promoción social de los individuos, ese papel  lo asume la animación sociocultural.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Materiales y recursos didácticos en contextos comunitarios


En este texto de Manuel Areas y Artur Parcerisa, Materiales y recursos didácticos en contextos comunitarios, se va a analizar la animación sociocultural en la red, los beneficios de trabajar con estos materiales ante los cuales no podemos taparnos los ojos como educadores sociales.

LOS ENTORNOS VIRTUALES COMO HERRAMIENTAS DE ANIMACIÓN Y DESARROLLO SOCIOCULTURAL. EXPERIENCIA.

En este texto hablaremos por una parte de las multitudes inteligentes como grupos de personas que emprenden movilizaciones colectivas desde los medios de comunicación. Utilizan un elemento generador, un problema o inquietud compartida y que genera una participación solidaría. Tienen un carácter puntual y efímero, perdura en el tiempo mientras perdure el motivo. Lo mismo sucede con los movimientos sociales inteligentes, pero la diferencia con las multitudes es que estos generan estructuras organizativas y de participación más sólidas y permanentes.

Estos procesos de movilización en la red utilizan una dinámica, la ciberanimación. Ésta es una dinámica social de procesos culturales que generan proyectos culturales colaborativas por parte de agentes que se encuentran, interactúan y se estructuran en el ciberespacio, aprovechando sus inquietudes. La ciberanimación crea dinámicas de comunicación, de identidades y de participación no institucionalizada, libre. La ciberanimación posee elementos metodológicos compartidos con la animación sociocultural: la comunicación interactiva, la creación de identidades múltiples compartidas, la autoría compartida, la creación de micropoderes,…

En el ciberespacio también se crean entornos educativos y se presentan como entornos virtuales. La estructura de éstos entornos son los software, por lo que no todos los software son válidos. El cuidado de esta arquitectura virtual debe ser motivo de reflexión porque transmite códigos de igual forma que lo haría un lugar físico, transmite un currículo oculto.














¡BIEN JUGADO! VIDEOJUEGOS Y EDUCACIÓN NO FORMAL. EXPERIENCIA.

En este texto se describe el proceso de investigación que hace un grupo de investigación e intervención sobre las herramientas propias del ocio digital como herramientas para la educación. Esto nace de la reflexión sobre cómo las instituciones educativas están incluyendo estos recursos en sus metodologías y se plantean la manera en qué éstas herramientas pueden ser utilizadas en el ámbito no formal como fuente educativa. Así pues utilizan un aula en un contexto educativo, con ordenadores y consolas, la elaboración de diversas actividades que al ponerlas en prácticas dotan de datos a los investigadores de cómo los juegos impactan en las relaciones sociales entre los niños, rompiéndose el mito de que los videojuegos aíslan quitan vida social.

¡SOLO JUEGA! EXPERIENCIA.

Esta experiencia habla de cómo los videojuegos se han convertido en herramientas pedagógicas como medios. Éstos tienen un papel muy importante en la representación imaginaria del mundo que tienen los niños. El consumo de videojuegos ha dado lugar tanto a nuevas formas de socialización como a nuevos códigos audiovisuales y estéticos. El trabajo educativo sobre los videojuegos debería abordar el tipo de representaciones y pautas de comportamiento normativizados mediante su continua repetición.

Esta experiencia trata de contarnos como promueven este tipo de perspectivas a través de un taller en el que se tenía que diseñar un videojuego. Los niños se repartían por equipos en el que cada equipo tenía una función, unos se encargaban de las normas del juego, otro del diseño de los avatares, otros del entorno, etc. Cada equipo tenía que pasar diferentes niveles, desde las primeras ideas escritas en un papel hasta la realización de modelos tridimensionales hechos con plastilina. Al final del taller cada equipo exponía su trabajo quedando definido el videojuego completo.

También nos explican un proyecto que tienen en mente, siguiendo el mismo enfoque de trabajo colaborativo, etc. Consistiría en la elaboración de un juego que se desarrollaría simultáneamente on-line y en el espacio físico de un barrio.

martes, 8 de mayo de 2012

EL HOMBRE CAIMAN




Este es el caimán, éste es el caimán, que dice toda la gente. Este es el caimán, éste es el caimán, un caimán inteligente.
Sí, mi amigo. Esta historia empezó aquí mismo. Y el hombre que es hoy hombre caimán se sentaba allí, donde está usted dispuesto a tomar un vaso de ron, un queso y por último, su plato de arroz con coco. Miraba siempre hacia la orilla opuesta del río y cuando adivinaba la presencia de alguien al otro lado, apuraba su arroz y desaparecía en el agua. ¿Qué por qué hacía todo esto? Es una historia de amor, como todas, con la diferencia que el hombre salió mejor librado que cualquiera a pesar de todas las adversidades.
Un hombre, alegre y despreocupado, viajaba de Pinillos de Mangangué vendiendo toda suerte de alimentos y frutas hermosas. A grandes voces y en medio del jugueteo entre él y las gentes de por aquí, el hombre divertía a todos con sus historias absurdas de cómo adquiría los productos, hasta el punto de convencer a los compradores de que lo que se llevaban eran objetos maravillosos.
Una tarde, mientras anunciaba a gritos la venta de unas naranjas que, según él poseían las esencias del amor eterno, descubrió para su fortuna la presencia de una bella mulata con el pelo recién enjuagado que caminaba despreocupada. El hombre entabló conversación con la muchacha y, rápidamente, ambos se vieron profundamente atraídos. Ella se llamaba Roquelina y era la hija de un severo inabordable comerciante de arroz. Sus hermanos que jugaban el secreto papel de vigilantes de la muchacha, al darse cuenta de que Roquelina era atraída cada vez más por las frases pomporosas del hombre, dieron voz de alarma a su padre.
Así pues, cuando el hombre apareció como de costumbre con sus alaridos y sus productos de otro mundo y se precipitó feliz a saludar con canciones a su querida Roquelina, se encontró frente a la presencia poco amable de su imposible suegro.
“Aquí el que vende soy yo”, le dijo tajantemente el padre. Y mi hija no es arroz. Así que puede irse con su música a otra parte, antes de que tengamos problemas. ¡O yo no sé! Y sin agregar una palabra más, tomó a Roquelina del brazo y la arrastró con él.
Fue desde ese momento cuando el hombre empezó a venir todos los días a esta tienda, a pedir el mismo ron, el mismo queso, y el mismo arroz con coco, y a mirar hacia el río. ¿Por qué? Rápidamente lo fui entendiendo: aquí los hombres se bañan en esta orilla. Hacia la mitad de la corriente hayan remolino, y al otro lado se bañan las mujeres.
¿Qué pasaba? Pues nada más que el hombre se había puesto de acuerdo con Roquelina para cuando ella fuera a bañarse, él atravesara aquel remolino y fuera a visitarla. Se preguntarán cómo hacia el hombre para atravesar el remolino, que no era apto para seres humanos. Pues aquí es donde reside el secreto de la historia. El hombre terminaba de comerse su arroz con coco, se metía en el agua y, poco a poco, su cuerpo se iba corrugando, sus brazos se encogían en pequeñas patitas, sus piernas se unían a una agitada cola cada uno de los granitos de arroz que se había comido se iban transformando en una hilera de dientes afiladísimos, hasta quedar convertido en un expertísimo caimán nadador.
Así el hombre caimán atravesaba ágilmente el remolino y, luego de violentos chapoteos, lograba llegar hasta donde Roquelina, quien ansiosa lo esperaba para ir a descubrir con él las profundidades secretas del río.
Esta visita permanente fue poniendo en alerta a todos los pescadores de la zona. Una mañana, uno de los hermanos de Roquelina alcanzó a percibir la cola desenfrenada del hombre caimán rompiendo el remolino, y de inmediato dio la voz de alarma.
Todos los pescadores de Mangangué se dieron a la caza del caimán. Pero cualquier esfuerzo era inútil. Mientras más obstinados eran los hombres trantando de aniquilar al animal, más ágil se volvía el hombre para llegar hasta la orilla de Roquelina.
Una mañana un buen número de pescadores navegaron afanosamente por estos parajes buscando sin descanso al caimán, comandados por el padre de Roquelina. Mientras esto sucedía el hombre de nuestra historia, sentado en la taberna, terminó su ron, su queso y su arroz y se fue. Él muy vivo se echó al agua mientras todos estaban en su búsqueda, nadó agitadamente hasta el barco del papá de Roquelina y, de una, se devoró todo el arroz que encontró. Acto seguido, buscó a su amada que dormitaba en el muelle. Suavemente la acomodó a su espalda y, sin despertarla, se alejó con Roquelina en silencio. Nunca volvió a saberse de ellos. Pero, desde ese día, todos los hombres de por aquí esconden temprano a sus mujeres y se apuran a comerse todo el arroz que tengan en la olla, antes de que el hombre caimán venga y haga desaparecer mujer y granos.
En estos días amigos, lo único que no puedo brindarle es su plato de arroz con coco, ya que por estos días ha estado escaso por aquí.
Cuentos de animales fantásticos para niños.
CERLAC. Ed. Norma. COLOMBIA 1998.


Me gustaría destacar la importancia que tiene el contar un cuento, una fábula oleyenda. Es una tarea apasionante, motivadora y gratificante. El narrador de un relato posee un poder inmensamente maravilloso, ya que a través del cuento todo lo que el niño conoce cobra movimiento y actúa de formas irreales, mágicas e incluso absurdas que llenan su mundo mental de matices. Es por ello que son un método pedagógico ideal para situar a los niños ante una experiencia de valoración de culturas, de construir valores, diferentes formas de expresión, de escribir o de relacionarnos con otros.

Cuando somos pequeños recordamos a nuestros padres, abuelos, hermanos, profesores contándonos historias de lobos que hablan, de princesas que comen manzanas envenenadas, de barcos encantados, etc... Ahora con veinte años, intento reflexionar sobre que aportó eso en mi infancia o que me enseñaron  de real todas esas historias. La verdad que no encuentro muchas cosas malas que contar sobre cuentos del tipo Disney, quizás que los niños dejen de comer manzanas (Blancanieves), o que lleguen más tarde de las doce a casa (Cenicienta), no creo que eso pase, ya que los niños saben de primera mano que  ni los lobos hablan, ni que las tortugas y los topos tienen conversaciones mientras toman café. Es cierto que con estos cuentos  fantaseamos, aprendemos valores, muchos hablan de la diversidad cultural (Pocahontas), otros de  la importancia de luchar ante dificultades (Buscando a Nemo). Muchos   cuentos que no tienen nada que envidiar  a  la historia de amor de mis abuelos, la primera mascota de mi padre, etc...,  aun así creo que cuando somos pequeños y, por qué no, adultos tenemos la necesidad de leer o de que nos lean otro tipo de cuentos, que no dejan de ser fabulas o leyendas, pero se empapan de situaciones diferentes a las de princesas y gatitos que bailan.

Proponemos la lectura de  cuentos de Christian Andersen, El Sapo, que decide salir del pozo donde vive para conocer el mundo y se lo termina comiendo una cigüeña.
La Historia de una madre, del mismo autor, una madre que pierde a su hijo, busca a la muerte para rogarle que lo regrese a su lado y no solo no obtiene su deseo, si no que en el camino pierde la vista, su belleza y otras cualidades.
El soldadito de plomo que vive enamorado de una muñequita de una caja musical, termina con un final triste.

La escritora Teresa de la Parra (1889-1936), en su cuento el Ermitaño del Reloj, un monje se quita la vida al final del cuento, después de que aparentemente todo iba bien, de pronto pierde el sentido de vivir y termina dando un final triste.
Leer el cuento escrito anteriormente, es una historia de amor. Sí, una verdadera historia de amor, llena de imaginación: un hombre caimán; y a la vez llena de realismo: dos culturas enfrentadas, y un padre que se opone a la felicidad de una hija por el poder de ser el único que venda esa mercancía. Es cierto que el final del cuento no es tan trágico como los citados anteriormente, no obstante el leer un cuento Disney o de Andersen, no supone la diferenciación entre finales alegres y tristes, va mucho más allá, no por ello estamos quitando de valor los cuentos de princesas, lo que se propone es el dotar de importancia a cuentos que aunque están llenos de imaginación, cubren otras necesidades en los niños, como el miedo, la pérdida de un ser querido, el querer y no ser querido, etc. Este tipo de características de los cuentos y fabulas supone un enfrentamiento en los ideales del niño, ya que le muestra otras opciones como el fracaso.

viernes, 4 de mayo de 2012

¿Qué esconden los cuentos?



Quizás el motivo por el que esta clase me inspira a reflexionar tenga que ver precisamente con que muchas noches de muchos domingos que paso en mi casa, las paso contando cuentos a un niño. Nunca me había parado a pensar sobre los cuentos ni sobre aquello que los cuentos provocan en los niños. 

Como hemos hablado hoy en clase los cuentos, en sus orígenes, estaban pensados para contar y transmitir de forma oral historietas, fantasías, miedos,… Contar algo que había sucedido o que se suponía sucedido. Lógicamente, la trasformación de estas historietas surge al viajar de boca en boca. Estos cuentos se van adaptando a las diferentes épocas, exaltando así los valores, roles y símbolos de cada una de ellas. Van cambiando en cuanto a contenido pero no en cuanto a su estructura. No me detendré en ello, pero el por qué de que su estructura no cambie también me hace pensar, quizás porque refleje la forma en que acontecen nuestras propias historietas, nuestros propios cuentos (nuestra vida). 

Si decimos que los cuentos se adaptan a las épocas, ¿qué tipo de cuento tenemos hoy? Si hacemos un recorrido en los cuentos, por ejemplo en el de la cenicienta, vemos como hay una notable distancia entre el de Charles Perrault y el que Disney nos cuenta, y por ende, el que los niños escuchan hoy. Lo que se ha “mutilado” de los cuentos ha sido sobre todo la simbología a veces perversa. Cómo dijimos en clase, los cuentos no son narraciones inocentes. Está claro que si estos cuentos han sido transformados hasta convertirse en versiones inocentes y delicadas preparadas para ser contados a niños preciosos, con cara aterciopelada, para que sueñen con nubes de colores y no piensen en monstruos, es porque nuestro concepto de infancia está idealizado o queremos que así sea.

No puedo evitar no acordarme de aquel seminario que aconteció el curso pasado en la facultad, en el que se habló de infancia y cine. Algo de lo que allí se habló hoy resuena en mi cabeza. Si no recuerdo mal una de las preguntas que se nos hizo en aquel seminario fue: ¿por qué pensamos que debemos ocultar algo del mundo adulto a los niños? También recuerdo entre muchas otras cosas que una de las conclusiones a las que llegamos fue que algo de la infancia nos transmite protección, bondad, ternura, belleza, … pero que los niños también son perversión, mentiras, fantasías, monstruos, violencia, … Por ello, si eliminamos esa parte perversa de los cuentos quizás estemos eliminando algo que pertenece a los niños.

La capacidad con la que un niño mira, escucha e imagina un cuento no es la misma que la mirada que los adultos ponemos en los cuentos. Los niños miran el mundo y quizás encuentren en él cosas que el adulto ya no puede ver. En el cuento pasaría algo similar, los niños pueden imaginar y ver en él gestos que el adulto no ha percibido y del mismo modo, aquello que  pueda ser escandaloso en un cuento según el criterio de un adulto, sea fantástico y simbólico para la mirada de un niño.

Imagino, que a partir de esta reflexión, los cuentos que lea tomarán otra perspectiva, y algo muy importante no definirán de antemano aquello que quiero que el niño aprenda. Porque es peligroso “amputar” de ese modo la imaginación y creatividad de un niño.

jueves, 3 de mayo de 2012

Espacios institucionales y Educación



Encontramos en estas líneas de Roberto Gómez, Acción pedagógica en organizaciones artísticas y culturales, un recorrido histórico por las políticas educativas y culturales y cómo cada vez estos dos conceptos necesitan ir de la mano uno del otro. Además, nos propone una serie de prácticas que hace visibles mostrándonos unas experiencias de ejemplo.







CULTURA Y EDUCACIÓN, ¿UNA EXTRAÑA PAREJA?

Este texto puede ser dividido en tres partes, una primera donde se hace un recorrido histórico en torno a los cambios de políticas culturales y educativas que se nos han ofrecido desde el Estado del Bienestar hasta hoy día. Una segunda parte, en la que se analiza el concepto de globalización y su influencia en la educación y en la cultura. Por último, desde una sección de “asignaturas pendientes” se nos convoca a pensar y completar unas posibles prácticas con las que empezar a caminar como educadores sociales o promotores culturales.

En esta primera parte en la que se explican las políticas educativas y culturales y su recorrido histórico comenzaremos diciendo que es a partir del establecimiento del Estado Moderno (nacido de revoluciones burguesas y de ilustrados) cuando observamos las primeras políticas culturales y educativas. Primeras, en tanto que son públicas y políticas, en tanto que conforman un modelo universal pues sus estrategias seguían la normativa, la línea de la ley, como si de algo medible se tratase. Los criterios de intervención de estas políticas se basaban en la eficiencia (rendimiento de los recursos establecidos). Estas dos políticas nada tenían que ver una con la otra, es decir, en ese momento sus relaciones eran nulas, pues la educación se refería a instrucción y cultura al patrimonio cultural.

 Posteriormente, con la llegada del Estado del Bienestar y su noción de servicio público como estrategia, se produjo un cambio en lo referente a educación, entendida ahora como formación permanente y por cultura, democratización cultural, es decir, acercar las artes a los ciudadanos. De esta manera se establecía un punto de relación entre ambas políticas, desde una perspectiva de recurso, es decir, las casas de culturas se llenaron de público escolar. En este caso los criterios de intervención eran guiados por la eficacia de los objetivos. Pero este Estado del Bienestar últimamente vemos como se está resquebrajando por agotamiento, pues los recursos son limitados. Por tanto hay que repensar y replantear un modelo que modifique el anterior y sus fallos.

 De ahí surge el nuevo concepto de Estado Relacional, que se materializa en políticas culturales ya no como una democratización de la cultura sino como una democracia cultural, cuyo objetivo es implicar a la ciudadanía en el desarrollo de su propio entorno, entendiendo ahora por cultura no solo las bellas artes sino algo más amplio. Resurge en políticas educativas el concepto de ciudad educadora que mucho tiene que ver con el actual proyecto de una educación integral. Los criterios de intervención de estas políticas se basan en la efectividad, es decir, en  el impacto en el tejido social, ya no tanto si cumple o no los objetivos establecidos de antemano. La relación que se establece entre estos dos conceptos, educación y cultura se hace cada vez más estrecha, incluso de solapamiento.

Pasamos pues a la segunda parte del texto, introduciendo un nuevo término, globalización. ¿Será la globalización quien acabe con la cultura y la educación? 
Es cierto que se están produciendo transformaciones económicas, tecnológicas y sociales y lo más grave, que puede acabar con la educación y la cultura, o al menos en lo que entendíamos por ellas. En este nuevo contexto de cambios en la producción y organización social, ni el conocimiento ni la cultura se quedan en los márgenes periféricos. Sino que se convierten en ejes claves. Qué es sino lo que mueve internet si no la cultura. Estamos pues ante la sociedad del conocimiento. Por ello, trabajar por la ciudadanía culturalmente activa es algo que tiene que ver con ayudar a transitar la maraña informacional, transformar esa información en conocimiento. En el ámbito de la educación  también se han alterado esquemas. Lo que nos pone a reflexionar sobre las relaciones que existen entre cultura y educación y la importancia de la una y la otra. Debemos empezar a considerar  la cultura como el método de la educación y la educación, en consecuencia, el contenido de la cultura, pues la cultura tiene grandes poderes para hacer las cosas legítimas.

La última sección de este texto, “asignaturas pendientes” trata de hacernos reflexionar sobre algunos tipos de prácticas novedosas desde una perspectiva en la que la educación y la cultura están altamente fundidas.
Dentro de este texto encontramos algunas experiencias que aclaran las prácticas a las que se refiere esta última sección de la que hablábamos anteriormente.

ALGO MÁS QUE ESCUCHAR UNA VISITA. PROYECTO EDUCATIVO DE ARTIUM.

Este proyecto nos invita a pensar el museo como un espacio para ser usado, para pensar, dialogar, aprender, intercambiar impresiones, compartir experiencias y disfrutar. ARTIUM es un museo de arte contemporáneo que se encuentra en el País Vasco y que a través de programas da un nuevo sentido, o el sentido que debería tener un museo. Acerca la creación contemporánea a los ciudadanos a través de programas educativos que se adaptan a los interese y necesidades del público. Utiliza una metodología basada en la participación, el diálogo, el descubrimiento, la descripción y la discusión, se facilita tanto la comprensión como el disfrute de la obra de arte. Intentan desde el museo proporcionar recursos para aprender a desenvolverse, par a aprender a tomar decisiones, aprender a respetar y comprender otras situaciones a parte de las propias. En definitiva, entienden el museo como una infraestructura cultural, pero también educativa. Sus programas y proyectos convergen tanto lo formal como lo no formal. Además han elaborado proyectos que acojan a todo tipo d edades, por lo que todo el mundo puede ser partícipe de estos proyectos.

ACCIÓN PEDAGÓGICA DESDE UNA LIBRERÍA. LA EXPERIENCIA DE LA LIBRERÍA DIAGONAL.

Esta librería de Segovia nace en 1985 como un lugar en el que vender libros. Gracias a la afición de la librera por la literatura infantil, empieza a dedicar gran parte de su espacio a este tipo de lecturas. Hoy día el 75% de su espacio está dedicado a libros infantiles y juveniles. Lo curioso de esta librería, para empezar es su distribución. Los libros se encuentran en estanterías bajas, para hacer accesibles los libros a los propios niños. la colocación y separación de éstos no se designa por la edad sino por temáticas o características como los libros ilustrados (Cuéntame un cuento, Nuestras estrellas, Poesía, Nos gustan ilustrados,…). Esto es así, puesto que consideran que cada niño tiene un ritmo diferente de lectura y que la edad no condiciona el tipo de libro. Han hecho de esta librería un espacio adaptado para los niños y su interés por la lectura. Además han aprovechado este espacio para desarrollar actividades como cuentacuentos, animación a la lectura, maletas voladoras,… con el objetivo de fomentar la lectura y hacer partícipes a los niños de ella.

martes, 24 de abril de 2012

El espacio público como ideología



Manuel Delgado, en su texto, El espacio público como ideología, nos presenta un análisis de la palabra espacio público y sus usos, desde su tono crítico y muchas veces, irónico.










EL ESPACIO PÚBLICO COMO IDEOLOGÍA

El concepto de espacio público no salía de las cuestiones teóricas pertenecientes a las filosofías políticas entendiéndolo como un espacio-tiempo en el que se organizaba y se procesaba el vínculo social. Asociando el concepto de espacio público al de esfera pública como reunión de personas particulares que fiscalizan el ejercicio del poder y se pronuncian sobre asuntos concernientes a la vida en común. En los años sesenta y setenta, incluso los ochenta, el concepto de espacio público toma valor en los discursos políticos urbanísticos, en tanto que se relacionaba con calle, espacio común. Nada que ver con el concepto vigente. A partir de los años noventa espacio público quiere decir algo más que un espacio en el que todo es perceptible y percibido por la mirada ajena. Este concepto viene cargado, hoy, de connotación política.

El concepto de espacio público va a ser la base donde se intentará materializar y racionalizar la línea democrática de la política actual. Por ello, desde la política se entiende dicho espacio como esfera de coexistencia pacífica y armoniosa de lo heterogéneo de la sociedad. Es el lugar de superación de diferencias.

Vemos como este concepto es un eje importante sobre el que giran los discursos de las ideologías ciudadanistas, entendidas como, una radicalización de la democracia. La democracia no solo como modelo político sino como forma de vida. Es esta ideología la que impregna la socialdemocracia, la cual intenta armonizar espacio público y capitalismo para conseguir alcanzar un modelo de explotación sin que los efectos negativos repercutan en la agenda del gobierno. No obstante, el ciudadanismo es también ingrediente principal de movimientos de reforma ética del capitalismo, que mediante la agudización de los valores democráticos abstractos aspiran a paliar las consecuencias del capitalismo, es decir, hacer entender que la exclusión no es algo que deba formar parte de las estructura social sino que es una incidencia que tiene que mejorarse desde la ética.

Es entonces que el espacio público se convierte en  instrumento ideológico-teórico más que empírico, utilizado como mediador entre sociedad civil y Estado. Es pues, un espacio donde se suprime cualquier tipo de antagonismo, donde los enfrentamientos entre clases y sectores se diluyen en metas compartidas. Pero esto no es nada más que un conjunto de ideas ilusorias. Este tipo de estrategias sirve para camuflar todo tipo de exclusión, relaciones de explotación, así como, el papel de encubridores que asume el Estado de cualquier tipo de asimetría social. Este sistema de dominación que nada tiene que ver con la violencia sino con los discursos ideológicos, acaban por provocar en el abstracto ciudadano una naturalización de los métodos y directrices moralistas que el Estado utiliza como forma de dominación. Estas directrices, cada vez más cambiantes, dinámicas y adaptativas, proveen la astucia suficiente para que sus enemigos asuman los argumentos e iniciativas, mutilándoles la capacidad cuestionadora. En efecto, el concepto espacio público es una idea dominante en  un doble sentido: ideas de quienes dominan e ideas concebidas para dominar. Se trata entonces, de un lugar pensado para las buenas convivencias ciudadanas, cualquier uso inapropiado de la plaza, calle,… se denomina incívico.

Como categoría política, espacio público, necesita verse confirmado como lugar, sitio, zona, … en que toda esa ideología teórica pueda ser visibilizada de forma empírica. Por tanto una plaza y/o una calle deben ser escenario don se desmiente todo tipo de asimetría social y donde se representa ese sueño de la equidad y un lugar donde poder llevar a cabo una función integradora y de mediación. El espacio teórico se convierte en espacio sensible y perceptible del que todos pueden apropiarse pero no reclamar como propiedad.

Como figura principal de este espacio público, encontramos al ciudadano que se disfraza de equilibrista que cuidadosamente se desliza por un cable, mientras sujeta la balanza de los principios democráticos. El ciudadano es portador y ejecutante de los principios dominantes. Este transeúnte no posee otra identidad que la de masa corpórea  y éste es abducido por una especie de no-lugar  en el que se abolen las diferencias  y en el que se representa una aparente contradicción. Es en ese limbo donde una sociedad altamente jerarquizada se convierte en un una imaginaria realidad en la que los presupuestos igualitarios de los sistemas democráticos adquiere una presencia palpable. Es el efecto óptico democrático: un ámbito en el que las desigualdades se proclaman mágicamente abolidas, en el que no importa quienes seamos sino qué hacemos. Pero la experiencia real nos ofrece diversas evidencias de que no es así. Todo tipo de estigmas y negativizaciones se coloca en este territorio donde ciertos individuos o colectivos, cuya identidad real o atribuida los define en un estado de excepción del que el espacio público no libera. Es ante esta verdad cuando el discurso ciudadanista y del espacio público invita a cerrar los ojos.

Otra idea que atraviesa este texto, es la contraposición entre público y multitud. Entendiendo público como un conjunto de individuos que asumen una acción conjunta, renunciando al espacio material y conformándose con el vínculo espiritual que los une en conjunto humano. Ese eje cohesionados son las opiniones que comparten unos y otros. En contraposición de la multitud, ese otro personaje colectivo, que se concreta en el espacio material como eje cohesionador que los hace actuar al unísono. El objetivo de estas ideologías ciudadanistas, es   conseguir que las masas irracionales se conviertan en público racional, y que los obreros, y otros miembros de sectores eventualmente conflictivos se conciban a ellos mismos como ciudadanos. Para ello se despliega una especie de valores abstractos de ciudadanía y civilidad que tienen y que son aprendidos y enseñados, por ello existen asignaturas escolares de “educación para la ciudadanía”.

Por último añadir, que el civismo y la ciudadaneidad asignan a la vigilancia y a la actuación policial la labor de llevar a cabo lo que la educación en valores, campañas publicitarias, fiestas cívicas,… no han conseguido, poner orden y disciplinar ese exterior urbano.


jueves, 19 de abril de 2012

Muerte y vida en las grandes ciudades


En este texto, abordamos el problema de la ciudad expresada a través de palabras de Jane Jacob, problema derivado en la dispersión territorial, en la segregación de usos, en la masiva utilización del vehículo privado. Este modelo de crecimiento urbano muy difundido por Estados Unidos y Gran Bretaña, han hecho mecha en ciudades Españolas, donde predominan los suburbios de baja densidad monufuncionales, y fragmentados.

Jane Jacob es defensora de un tipo de vida urbana que garantice a los ciudadanos el poder elegir. Esas elecciones son la seguridad e intimidad, aunque contradictorias por sí mismas. Bien es cierto que cuando escuchamos alabanzas sobre la ciudad, oímos eso de “una ciudad me aporta el anonimato que deseo”, pues bien es cierto que ese tipo de libertad ha dejado de existir en las ciudades, ya que es algo muy común encontrar cámaras o policías “que velen por los ciudadanos” o más bien dejemos las hipocresías, como hace la autora y llamémoslo vigilancia. Curiosa paradoja se dan en nuestras ciudades, por un lado el desconocimiento de las personas que están a nuestro alrededor y por otro el control sobre sus vidas. No obstante, cuando Jacob habla de que dicha seguridad es buscada con la confianza del vecindario, en el conocimiento mutuo, no se aleja de la realidad, ya que es evidente y común por todos como ciudadanos que donde existen mayores espacios de sociabilización y encuentros, mayores son los vínculos creados. 

La autora de vida y muerte de las ciudades expone que la norma no hace que el civismo o respeto mutuo entre ciudadanos se dé, si no el hecho de que la gente pueda hacer uso de un espacio, donde compartir su tiempo, conocer sus diferencias y sus necesidades. El espacio público es creador de relaciones personales, la falta de estos espacios hacen que la población tenga miedo a lo desconocido, con lo cual impide el contacto con sus vecinos y vecinas. Este sentimiento se ve alimentado con el mobiliario urbano, con el potente imperio del vehículo que lejos de acercarse a las necesidades de la gente, fomenta el pasar frente al estar como bien cita la autora.

Un elemento indispensable para la existencia de tejido social en las calles es la existencia de comercios, ya que es dinamismo puro para la vía pública. En mejores palabras de Jacob “la mixticidad de usos, garantiza la mixticidad social y ayuda a evitar problemas urbanos como la segregación y la inseguridad”.

Otra crítica que encontramos es aquella utopía que se nos hace ver con la ciudad jardín, ya que como defiende Jacob, se niegan los contactos efímeros, además de que la comunicación se da en población muy homogénea, haciendo de estos magníficos espacios verdes, espacios sin vida y vacios. Otro elemento muy analizado por parte de la autora del texto es la manera de planificación de las ciudades, donde las minorías como mujeres o niños son invisibles, ya que se abusa de una planificación jerarquizada, sin tener en cuenta las experiencias cotidianas y las necesidades de sus ciudadanos.

Mencionar por último el importante papel que desempeñan las aceras para la sociabilización de los niños, estas son una forma de educar, deben ser lugares amplios puesto que proporcionan seguridad. Citar en este fragmento a Tonucci, quien también hace una crítica de la estructuración de las ciudades, ya que no cumplen las necesidades que demandan los niños, quizás esta estructuración hace que los adultos, los padres de los niños y niñas aparten a sus hijos de la “peligrosidad de la vía pública”, ¿Cómo lo hacen?, manteniéndolos ocupados en sitios cerrados o vigilados, como son los campamentos, actividades deportivas… en definitiva numerosas  actividades extraescolares. No limitamos el uso y la participación de este tipo de dinámicas, pero sí defendemos el “aburrimiento por el aburrimiento” o la “investigación de las calles” por parte de los niños en determinadas ocasiones, puede que suene muy metafórico o imaginativo, pero bien es cierto que todos necesitamos un desarrollo a todos los niveles, tanto a nivel académico como a nivel de innovación , creación, de búsqueda por parte de los niños, de aquello que ven interesante, y sí, digo interesante, porque cuando yo era niña lo más interesante que me podía pasar en el día era ir de compras a la panadería, a la frutería etc.., quedar con mis amigos para esconderme por las calles “ocultas” de mi pueblo, o descubrir casas abandonadas.  No pensamos que los padres ignoren la fuente de riqueza que poseen las calles, ya que ellos han vivido y han jugado en ellas, quizás el problema como dice Jacob o Tonucci, es esa nueva estructuración del uso de las aceras, de que nos sirve tanta vigilancia, tantos parques verdes y llanos, si el niño no puede divertirse y experimentar en ellos, ya que toda imaginación está dada, por que donde antes había un neumático que servía como caballo, balancín y trampolín, ahora hay un caballo con un muelle.